Samaná. Conocer un pueblo va más allá que disfrutar de sus encantos naturales, es saborear su gastronomía, compartir con su gente e indagar sobre su historia. Y, como toda gastronomía tiene su historia, aquí te contamos la del famoso Jhonny Cake si es amargo y bambolla, si es dulce!
La cocina samané es el resultado de una mezcla de la cultura francesa, inglesa y española. Todo comenzó con la inmigración que acogió a Samaná en el año 1821, cuando llegaron los negros libertos desde Estados Unidos. Con ellos llegaron los ingredientes de la cocina inglesa.
Con la invasión haitiana de 1822 se sumaron los ingredientes franceses, se recuerda que esa época Haití era una colonia francesa. Años más tarde los españoles hacen su entrada dejando parte de sus tradiciones culinarias.
Una de estas herencias fue la del el Jhonny Cake, o “Yoniqueque” para los compueblanos. Su origen es africo_francés y era preparado para que los marinos se alimentarán mientras pasaban largos períodos en alta mar.
Los elementos básicos para su preparación son: la harina de trigo y la leche de coco, adicionado a un poco de levadura, anís, una pizca de sal y azúcar. Esto si es amargo pero si es dulce la azúcar va en mayor cantidad, y se dora un poco más. Se coce en un caldero con fuego por arriba y fuego por debajo.
Este manjar es delicioso, el “amargo”, claro, sabe divino acompañado de mermeladas, jugos, chocolates, cafés y té. Mientras la versión dulce, conocida en algunos poblados como “bambolla”, deleita al paladar con café, te, chocolates y todo tipo de bebida caliente. También sabe rico “sola”.
Usted puede encontrar ejemplares de esta herencia, a la orilla de la carretera Sánchez Samaná donde la gente de escasos recursos la prepara como forma de ganarse su sustento diario. En el pueblo de Samaná es común ver mujeres cargando “bateas” llena de ellas.
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